Nuestra Doctrina y Declaración de Fe
Principios básicos que hemos elegido creer y defender. No es una religión, es una forma de vida.Nuestro Centro de Estudios Bíblicos y de Consejería fundamenta toda su existencia en las enseñanzas de Jesús de Nazareth las cuales se resumen todas en: amor a Dios y amor al prójimo, sin embargo acá te explicamos al detalle cuáles son nuestros principios de fe.





» Creemos en La Bíblia, pero ¿de qué forma lo hacemos?
Nuestro marco fundamental de convicciones de vida se encuentra contenido en el compendio de libros que conforman LA BIBLIA. Tanto los 39 libros del Antiguo Testamento como los 27 libros que forman el Nuevo Testamento son inspirados por el Espíritu Santo de Dios a los diferentes personajes que a lo largo de la historia de la humanidad han sido encargados para escribirlos con la finalidad de servir de manual de guía, corrección y formación para todos aquellos que elijan seguir a Jesucristo. 2 Timoteo 3:16-17 «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.»
Este carácter inspiracional divino nos hace creer por fe, que las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios, perfecta, sin errores ni contradicciones y que debe ser seguida, obedecida y enseñada en su totalidad para el saber y el actuar en la vida. No obstante, el hecho de haber sido escrita en momentos diferentes de la historia de la humanidad nos hace discernir que debemos dar prioridad a las doctrinas de amor y reconciliación eseñadas por Jesús en los Evangelios por encima de algunas normas o preceptos establecidos en el Antiguo Testamento para un pueblo específico y para un momento histórico específico. Como lo vemos en Mateo 22:36-40


» Creemos en Dios, pero ¿en cúal?
Nosotros creemos por FE en el Dios de la Bíblia, que es el Dios del Pueblo de Israel, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Moises; Dios Todopoderoso, Omnisciente y Omnipresente, creador del ser humano, del cielo, de la Tierra y de todo cuanto existe y único Señor de la vida y de la muerte. (1 Crónicas 29:11-12) (Romanos 1:20) (Apocalipsis 1:8) (Deuteronomio 30:15)
Con respecto al nombre propio de nuestro Dios, ÉL mismo lo reveló en muchos momentos narrados en las Escrituras a muchos personajes de la historia hebrea, como en Isaias 42:8 Sin embargo y debido al temor del pueblo Judio de pronunciar en vano su nombre, este no era mencionado nunca y eso provocó que la certeza de su pronunciación se perdiera en el tiempo, permaneciendo su forma escrita en idioma hebreo conocido como Tetragramatón por las cuatro letras que lo forman – yud-hey-vav-hey- [יהוה] que en nuestro alfabeto sería YHWH que es la unica información de la que disponemos. A lo largo de los años estas cuatro letras han tenido distintas variantes de pronunciación según la persona o grupo de personas que lo utilicen, como: Yahweh, Yahvé, Yah y Yavé en sus formas más literales y otras combinadas con los sonidos vocalicos de la palabra Adonai [אֲדֹנָי] (que significa Señor) que han dado como resultado las variantes Iehovái, Jehowah o Jehová, sin embargo ninguna de esas formas es realmente precisa y por eso nosotros no hacemos empeño en utilizarlas.
Sin embargo, aun considerando lo anterior, creemos que llamarlo por su nombre no es en escencia fundamental para agradarle y que el mejor nombre por el cual podemos dirigirnos a nuestro Dios nos lo ha enseñado Jesucristo a lo largo de su ministerio y no es otro que PADRE, este derecho a ser considerados sus hijos adoptivos nos fue dado como recompensa a nuestro compromiso de creer en ÉL y serle fieles y así es como nos dirigimos a ÉL en todas nuestras oraciones. Esto lo puedes encontrar en: Juan 1:12–13


» Creemos en Jesucristo, le creemos a Jesucristo y obedecemos a Jesucristo.
Nosotros creemos por FE, en Jesucristo como hijo unigénito de Dios y al mismo tiempo como Dios hecho hombre. Es la Palabra viviente que existía con Dios desde el principio y por medio del cual todas las cosas fueron creadas. Es la parte de la persona de Dios que se ha hecho humano para sentir como humano y experimentar la vida como humano. (Juan 1:1-5) (Juan 10:30) (Juan 17:20-22)
Creemos que Jesús es el Mesías prometido en Isaías 9:6-7
Creemos que Jesús siendo Dios, no dudó en hacerse hombre para acercarse a nosotros y darnos la enseñanza necesaria para entender la forma en la que podemos reconciliarnos con Dios. Es la parte escencial del plan perfecto de Dios para darle a los hombres la salvación y tiene el nombre que es sobre todo nombre por lo cual lo vemos como nuestro maestro y nuestro Señor. (filipenses 2:6-11)
Creemos en su concepción milagrosa y su nacimiento a través de María virgen, que pasó toda su vida sin pecar y que, aceptando la voluntad del Padre, se entregó a si mismo a la muerte de cruz para la redención y el perdón de los pecados de todos aquellos que crean en ÉL.
Creemos que venció a la muerte y resucito físicamente en su mismo cuerpo para luego subir a tomar lugar a la derecha del Padre en el Cielo, desde donde continua intercediendo por nosotros.
Creemos que Jesús es la verdad y la vida, el agua que quita la sed para siempre y el unico y exclusivo camino para llegar a ser salvo y acercarse a Dios, De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12)


» Creemos en la persona del Espíritu Santo de Dios
Nosotros creemos por FE que el Espíritu Santo, mas allá de ser la fuerza o la energía de Dios, es una persona de la divinidad de Dios, cuya esencia esta compuesta también por Dios Padre y Dios Hijo, sin dejar de ser individual en su forma y que las tres partes realizan una comunión perfecta con la que se completa el todo de DIOS. Esta unidad espiritual perfecta en sentimiento y conexión que forman el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo son iguales en esencia y distintas en propósito, con una manera particular de relacionarse con nosotros, lo cual marca su individualidad dentro del todo divino. (1 Juan 5:7-8)
Creemos que al momento de partir Jesucristo al cielo lo ofreció a todos para que nos consolara por su ausencia física y habitara en nuestro ser. Su presencia en el mundo tiene la finalidad de revelar a Jesucristo en el corazón del creyente, capacitarlo en toda obra que el Padre le haya dado como propósito, manifestar dentro de él la convicción del pecado y acompañarlo desde el nacimiento espiritual hasta el día del juicio y la redención. (Hechos 1:8)
Creemos que es el Espíritu Santo quien nos da la certeza de haber sido aceptados como hijos adoptivos de Dios. Su presencia en nuestros corazones es la prueba de que estamos en comunión con el Padre y de que nos dará su paz sobrenatural a nuestras vidas. (Romanos 8:14-16)
Creemos por FE, que el Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, merece nuestro respeto, obediencia y subordinación como persona de la divinidad en nosotros y de la misma forma lo enseñamos. Jesucristo nos enseño que blasfemar contra el Espíritu sería una de las cosas peor vistas a los ojos de Dios. (Mateo 12:31-32)
¿Ya has leído lo que Dios te dice en este dia?


Jesús es Nuestro Faro
Un día Jesús, dirigiéndose a la gente que lo escuchaba en el templo, les dijo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»(*)
Con esas palabras Jesús nos dijo que teníamos que percibirlo, no solo como maestro sino como el faro que nos muestra el camino que debemos seguir para llegar a puerto seguro aun en las noches mas oscuras.
A menudo nos encontramos en nuestras vidas con momentos tan tenebrosos, que el miedo, la soledad, la ansiedad o la desesperación nos dejan a ciegas y perdidos, sin saber que hacer o donde ir. Jesús nos dice que en esos momentos debemos elevar la mirada y buscar su luz, la cual se encuentra en su Palabra pues cada una de sus palabras son lámparas a nuestros pies y una poderosa luz en nuestro sendero. (**)
En tu hora más oscura no tienes que encerrarte en tu soledad. Jesús te está extendiendo la mano hoy para acompañarte hasta que tu corazón este en paz. Coge su mano y tu vida cambiará para siempre.
*(Juan 8:12) **(Salmos 119:105)

